La Familia Dominicana de Bormujos celebra medio siglo de historia
Entre los días 5 y 7 de octubre, la familia dominicana estuvo de fiesta en Bormujos (Sevilla) para conmemorar un hito muy especial: el cincuenta aniversario de la llegada de las hermanas dominicas a esta localidad, acontecimiento que tuvo lugar el 7 de octubre de 1976, festividad de Nuestra Señora del Rosario.
Para celebrar este año de gracia y acción de gracias, se ha desarrollado un emotivo triduo conmemorativo que ha combinado la fe, la cultura, la memoria compartida y la proyección de futuro a través de los siguientes actos:
Programa de Actos y Comentarios
5 de octubre
08:30 h: Eucaristía presidida por D. Pedro M. Román.
20:00 h: Concierto de órgano a cargo de D. Abraham Martínez y al canto Maria Ogueta.
Iniciar el triduo con la Eucaristía matutina y elevar el espíritu por la tarde a través de la música sacra de órgano fue una forma bellísima de abrir las celebraciones, uniendo la oración litúrgica con la elevación artística propia de la tradición dominicana.
6 de octubre
08:30 h: Eucaristía presidida por D. Pedro M. Román.
20:00 h: Presentación del libro “El monasterio Santa María La Real de Sevilla y Bormujos: Aproximación a su historia y patrimonio”, a cargo de su autor, D. Carlos Romero Mensaque O.P.
Un acto de gran valor histórico e intelectual. No solo celebró el presente, sino que rescató y puso en valor las raíces patrimoniales y el traslado desde el histórico monasterio de Santa María la Real de Sevilla hasta Bormujos, dejando un legado escrito esencial para las futuras generaciones y escrito por un hermano de nuestra casa, dos regalos en uno.
7 de octubre (Día Central y Aniversario)
19:00 h: Solemne Eucaristía en Acción de Gracias por los 50 años de presencia en Bormujos, presidida por Fr. José Antonio Segovia, O.P.
Ecos de la Prédica:
Fue el broche de oro de la efeméride. Coincidiendo exactamente con el día de la Virgen del Rosario, la predicación de Fray José Antonio Segovia O.P. —quien se definió con simpatía como «reliquia del pasado» por haber acompañado el proyecto desde sus cimientos— aportó una emotividad y una profundidad teológica únicas:
- Memoria viva y gestos del corazón: Recordó la llegada de las monjas desde la pobreza y la apertura de mente, resaltando cómo encajaron en la barriada con gestos concretos de misericordia: desde hacer potajes para los jornaleros en marcha desde Huelva, hasta abrir el pozo del convento* para abastecer de agua a los vecinos en tiempos de escasez.
- Un sueño compartido: Detalló cómo la presencia en el Aljarafe (palabra que evoca un «punto de mira o atalaya para otear por dónde viene Dios») nació del sueño conjunto de frailes y monjas, donde la capilla fue también la primera casa y acogida para la parroquia local.
- El lema dominicano: Articuló el sentido de la efeméride bajo el pilar de la Orden: Alabar por todo lo pasado (bueno y malo), Bendecir reconociendo lo bueno del presente, y Predicar con disponibilidad para el futuro.
Mirada al futuro y mensaje papal: Recogió las recientes palabras del Papa a las contemplativas dominicas para recordar que, más allá de la preocupación por las cifras o vocaciones, la vida contemplativa tiene un sentido pleno hoy mediante la escucha, el acompañamiento y el «responder al fuego con fuego».
La celebración concluyó con la síntesis que engloba cinco décadas de vida consagrada en Bormujos: «Por todo lo que ha sido: ¡gracias! A todo lo que haya de ser: ¡amén!».
